Ser o no ser

La definición de Wikipedia es bastante simple:

“Un fotógrafo (del griego φωτός, ‘luz’; γράφος, ‘escritor’) es aquella persona cuya actividad artística u ocupación consiste en tomar fotografías mediante el uso de una cámara u otro dispositivo capaz de almacenar una réplica bidimensional de la realidad.”

Todo indica que auto-definirme como fotógrafa debería ser igual de simple: tengo una cámara →saco fotos →soy fotógrafa. Sin embargo siempre sentí que había algo más complejo en esto de “ser o no ser”. Definirme como fotógrafa siempre me hizo sentir una gran responsabilidad, y a la vez mucho pudor. Yo digo fotógrafa y pienso en Dorothea Lange, en Diane Arbus, en Gerda Taro, en Vivian Maier, en Adriana Lestido…la vara está demasiado alta y yo jamás les llegaré ni al dedo gordo del pie.

Me llevó muchos años dejar de decir “saco fotos” cuando me preguntaban a qué me dedicaba. Incluso cuando la fotografía comenzó a ser mi único sustento, siempre me salía del alma responder eso: “saco fotos”. Pero en algún momento tuve que amigarme conmigo misma y dejar de lado mis propios miedos. Cuando tenia que llenar una ficha y me veia obligada a escribirlo en el casillero de “profesión o actividad”. Cuando tuve que re-organizar mis redes para que pasen a ser canales de “venta”. Cuando tuve que diseñar mi web, cuando tuve que hacerme tarjetas personales, o cuando decidí por fin un rubro específico y necesité transmitirle seguridad a mis propios clientes. Y sobre todo cuando entendí que le estaba enviando a mi cerebro una información que me descalificaba constantemente.

Auto-definirme como fotógrafa ya no podía depender solo de sentirme una gran artista o de llegar a ese lugar ideal e inexistente en el que estoy 100% conforme con  mi trabajo. Debía dejar los miedos de lado y asumir que, cuanto menos, es lo que hago para vivir.

Hoy, a poco más de 10 años de haber hecho mi primer curso formal, y a casi 6 años de que mi cámara sea mi único ingreso de dinero…hoy me estoy amigando con esa palabrita que tanto respeto me genera.

Hoy más que nunca siento que tener una cámara no me convierte en fotógrafa. Saber usarla no me convierte en fotógrafa. Cobrar por mis trabajos no me convierte en fotógrafa. El “título” me lo terminaron dando mis propios clientes, esos que me confían momentos irrepetibles y lo hacen con los ojos cerrados. Y no lo hacen solo por las fotos…lo hacen porque confían en mi como ser humano. Hoy siento que después de mucho investigar dentro mio, empiezo a encontrar mi propio lenguaje fotográfico y tengo que pulirlo muchísimo. Recién después de todo ese proceso, y dejando mis inseguridades para resolver con la almohada, puedo decirlo en voz alta aunque aún con cierto pudor, pero con la certeza de que después de tantos años me gané, al menos, poder dejar el miedo de lado.

Si, soy fotógrafa.

2 comentarios

  1. Ruben Manassero dice: Responder

    Felicitaciones . Excelente tu analisis. FOTOGRAFA (viste en mayusculas). Abrazos Ruben

  2. Carolina dice: Responder

    Que genia que sos, me siento muy identificada!!! abrazos fotógrafa 🙂

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