Lo que crees, creas

Ayer me acordaba de mi último día de trabajo en una oficina.
Mientras me despedía de todos mis compañeros, muchos me deseaban lo mejor y otros me sugerían desistir de mi proyecto si en pocos meses no tenía una ganancia que igualase mi sueldo de ese momento.
“Siempre podés volver a una oficina, no te encapriches con ser independiente”, me decían. Y me miraban a los ojos haciéndome notar que no creían en mí, y que no sería capaz de llevar adelante una vida freelance.
5 años y medio pasaron desde ese día en que, por última vez, me puse un par de tacos para ir a trabajar; desde que dejé de fichar mis horarios de entrada y salida, desde que dejé de mirar el reloj cada media hora…
Hoy todo mi esfuerzo va a parar al crecimiento de mi “propia empresa”. De mí depende que me vaya bien. De mí depende crecer como profesional, que me contraten, que me recomienden, que me sigan…
Aquellas personas que en ese momento no creyeron en mi, jamás pensaron todo lo que me estaban ayudando. Fueron, durante años, esa vocecita que me retumbaba en la cabeza cada vez que algo no funcionaba: si ellos no creían en mi, yo les demostraría que yo SI creía en mi.
Todo lo que tengo lo construí con esfuerzo, con amor, con honestidad, con paciencia, con capacitación, con compromiso, pero por sobre todas las cosas con mis ganas de superar mis propios fantasmas, de amigarme con ellos y de usarlos para seguir avanzando.
“Cuantas más piedras encuentre en mi camino, más grande construiré mi castillo”.

1 comentario

  1. Mery dice: Responder

    Estoy segura que mereces todo lo que te pasa. Y mas. No hay nada mas gratificante que luchar por los sueños. Gracias por la inspiración!

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